El escenario para este estudio de 2ª Timoteo, es el resultado de los sentimientos de un viejo soldado para con su hijo en el evangelio.

Las palabras con las cuales terminó el General Douglas MacArthur su discurso ante el Congreso, el 19 de abril de 1951, fueron las siguientes:

Cuando me uní al ejército, lo cual sucedió antes del paso de un siglo al otro, ello fue el cumplimiento de todas mis esperanzas y sueños de muchacho. El mundo ha dado muchas vueltas desde que presté juramento en West Point, y las esperanzas y sueños se han desvanecido todos desde entonces, pero todavía recuerdo el estribillo de una de las baladas de cuartel más populares de la época, la cual proclamaba, con el mayor de los orgullos, que los viejos soldados jamás mueren; solamente desaparecen de vista. Y así como los viejos soldados de aquella balada, yo ahora llego al final de mi carrera militar y simplemente desaparezco de vista, como un viejo soldado que trató de cumplir con su deber de la forma como Dios le alumbró que viera tal deber. Adiós.