Esto fue lo que William D. Poe aseveró: "En el mundo, el ingrediente más importante que hará civilizadas a las generaciones Jóvenes, es la bondad de las generaciones mayores". De modo similar, ¡el mejor tónico de la verdad, que puede hacer espirituales y fuertes a los jóvenes evangelistas, es un mensaje inspirado de un apóstol de mayor edad!. Cuando Timoteo recibió la primera epístola de Pablo, él debió haberla leído una y otra vez. Cualquier evangelista que se preocupe por representar correctamente a aquel que se describe en esta carta, como el "solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores" (6:15) sería sabio en hacer lo mismo que Timoteo hizo. Este es un mensaje del cielo para evangelistas cuyos pies están sobre la tierra, y que deben vérselas diariamente con personas a quienes les espera una eternidad en el cielo, o en el infierno. Ni la naturaleza de la misión, ni la extensión del destino, permiten que haya espacio para la indiferencia en el estudio y en el servicio. Todo evangelista necesita decir, al igual que el salmista: "Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata" (Salmos 119:72).