Hace varios años me invitaron como orador a unas conferencias sobre "Las relaciones familiares que maduran". Me pareció muy valioso el tema elegido. Me agradó el concepto de madurez: Todos estamos llamados a crecer "en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo" (Efesios 4:15b). Creí que el énfasis en las relaciones era bueno: Todos tenemos necesidad de otras personas (Génesis 2:18), y debemos aprender a llevarnos bien unos con otros. También me agradó el tema de la familia: Nada es más valioso para mí que el tema del hogar en general y mi propia familia en particular.