«Padre nuestro que estás en los cielos, hay tantos que luchan con problemas —

y son problemas que a veces parecen abrumadores. Pedimos que estés con cada

uno de ellos y que los fortalezcas. Ayuda a cada uno de nosotros a hacer lo mejor

que podamos para prepararnos para todo lo que la vida nos pueda deparar, pero

que al final, aprendamos a depender de Ti, para que la victoria sea nuestra.

Ayúdanos para que Contigo a nuestro lado, nada sea imposible. Bendice a cada

uno de un modo especial. En el nombre de Jesús. Amén.»

El pelear con gigantes puede ser una ocupación solitaria. Cuando David marchó

hacia el campo de batalla, ni Saúl ni el ejército le acompañaron. Estaba

completamente solo —aparte de su Dios. Para hacerles frente a los gigantes, ¡uno

necesita a Dios!